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martes, 2 de noviembre de 2010

Discurso y Oratoria ¿Qué son?

Según el diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, un DISCURSO es "la facultad racional con que se infieren unas cosas de otras, sacándolas por consecuencia de sus principios o conociéndolas por indicios y señales. || 2. Acto de la facultad discursiva. || 3. Uso de razón. || 4. Reflexión, raciocinio sobre algunos antecedentes o principios. || 5. Serie de las palabras y frases empleadas para manifestar lo que se piensa o siente. || 6. Razonamiento de alguna extensión dirigido por una persona a otra u otras. || 7. Oración, palabra o conjunto de palabras con que se expresa un concepto cabal. || 8. Escrito de poca extensión, o tratado, en que se discurre sobre una materia para enseñar o persuadir. || 9. Espacio, duración de tiempo. || 10. Ant. Carrera, curso, camino que se hace por varias partes. Por otro lado, ORATORIA es "el arte de hablar con elocuencia; de deleitar, persuadir y conmover por medio de la palabra".

Dicho en pocas palabras, un discurso es un razonamiento, mientras que la oratoria es el arte de hablar. Por lo tanto, el discurso es aquello que razonas en tu mente y compartes con otras personas, y la oratoria es el arte con que lo haces. Por ejemplo, tal vez una persona realice un dibujo, y otra haga una obra de arte, la primera haciéndolo espontáneamente, la segunda, siguiendo una técnica. El resultado es que, aunque ambas son expresiones legítimas, hay diferencias que al ojo entrenado le permite darse cuenta de que una es una obra de arte, y la otra, una obra empírica que no tiene en cuenta las norma del dibujo, como, por ejemplo, la perspectiva y los puntos de fuga, en cuanto a si es lineal, paralela o de otra clase. Algo similar ocurre con la palabra. Cualquiera puede hablar y presentar un discurso, es decir, un razonamiento simple, pero lo hará mejor si conoce o domina algunos secretos que le permitan expresarse en orden, con elocuencia y persuasión. Por ejemplo, cualquiera puede decir algo así como lo siguiente:
"Los sonidos están siempre producidos por la vibración de algún cuerpo, la cual es transmitida, desde el cuerpo que vibra hasta el oído de la percibe, por el aire; ya que este, en contacto con el cuerpo vibrante, se pone también en vibración y, en ondas, la lleva hasta la membrana del tímpano, en el oído. De esta manera, se produce tanto el ruido de un martillazo como el sonido de un violín o de una flauta. Y también el sonido que ahora nos interesa a nosotros: la voz." (89 palabras)

El párrafo anterior está bien redactado y armoniza de modo que suena agradable al oído, pero tal vez tengas que leerlo más de una vez para entenderlo. Y si eres parte de un auditorio y el orador lo dice rápidamente, no tendrás ninguna oportunidad de repasarlo u oírlo nuevamente a fin de entenderlo, y perderás el beneficio. Aquí es donde la oratoria entra en el cuadro convirtiendo la expresión en un mensaje dinámico que se entienda mejor y más rápido. Por ejemplo:
"Ya sea un martillo que golpea un clavo, una guitarra que toca una música o una persona que da un discurso, cuando un cuerpo vibra produce sonidos que cruzan el aire y se perciben con los oídos." (37 palabras)
En el primer caso, el escritor ha usado 89 palabras, esmerándose por comunicar la definición que hay en su mente, pero no ha tenido en cuenta los principios de la oratoria, no ha pensado en la motivación, en las relaciones humanas ni en las limitaciones de sus lectores, mucho menos en el beneficio que les produciría con una definición más directa y clara. En cambio, en el segundo caso, solo ha utilizado 37 palabras con un lenguaje sencillo, de modo que el lector se siente beneficiado por el entendimiento (que es el mismo) y agradecido por habérselo dado a conocer de una sola mención.

Y si quisiéramos, podríamos reducirlo hasta la mínima expresión diciendo algo así como esto:
"Todos los cuerpos vibran produciendo sonidos que se perciben con los oídos." (12 palabras)

Tal como lo importante para un cantante no es cantar fuertemente, sino de manera que agrade al oído y atraiga los corazones, lo importante en la oratoria actual no es hablar bonito (lo cual sería meramente retórico), sino de manera que se entienda claramente y motive fuertemente, que infunda entusiasmo por el contenido. Por eso decimos que cualquiera puede hablar en público, pero solo las personas que cultivan su oratoria están conscientes de hacerlo eficazmente. En nuestros tiempos los auditorios ya no esperan discursos teatrales, cargados de retórica, sino eficaces, motivadores y de valor práctico. Ya no es solo un asunto de mover las manos o saber armar las partes del discurso o dominar la gramática, sino de estrategia, de recursos verbales, de imaginación, de entusiasmo y psicología práctica.

Por eso, tal como cualquiera puede tocar piano, flauta o guitarra de oído, es decir, sin necesidad de estudiar música, cualquiera puede dar un discurso. Porque un discurso es un razonamiento simple. Pero como hemos visto, la oratoria puede convertir una simple línea de razonamiento en una expresión fuera de serie, motivadora y fácil de entender. Por tal motivo, las compañías que invierten en la oratoria, de modo que desde el gerente hasta el portero practiquen permanentemente sus habilidades para exponer en público, consiguen mejorar sus relaciones públicas e internas. Es irónico que algunas compañías exijan que el personal realice ejercicios de soltura y motivación antes de iniciar sus labores, pero no hagan nada por enseñarles a expresarse mejor, es decir, de manera que no solo informen con adornos lexicográficos, sino que motiven y fomenten las relaciones humanas en todos los niveles por su de exponer las ideas.

Cultivar la oratoria es aprender a hablar correctamente, eficazmente, motivadoramente, comprensivamente, dinámicamente, de manera concisa y entusiasta. Cultivar la oratoria es imprimir cultura y educación tanto en uno mismo como en los que le escuchan, porque la oratoria exige reforzar y actualizar constantemente la base de datos que hay en el cerebro. Implica saber de todo un poco, y hablar de cosas interesantes que nuestros oyentes apreciarán y recordarán aunque hayan transcurrido muchos años. Porque las cosas que dice un orador, se retienen con facilidad y marcan hitos en el desarrollo de las personas. Practicar la oratoria ayuda a convivir con los demás, a aprender de ellos y a lograr que nos conozcan mejor. No hay mejor entrenamiento para el desarrollo de la personalidad que un curso permanente de oratoria.

Por ejemplo, imagina que un orador está exponiendo y hace una pregunta retórica: "¿De qué color era el caballo blanco de San Martín?", y luego pausa para que el auditorio responda mentalmente: "Blanco, pues". Entonces dice: "Correcto. Blanco". Pero luego pregunta: "Y ¿de qué color es la caja negra de los aviones?", y nuevamente hace una pausa para que todos respondan mentalmente: "Negra, pues", pero entonces dice: "De color naranja", sacudiéndolos mentalmente. Luego explica: "No todo lo que parece lógico es lógico. Es fácil decir que el caballo blanco de San Martín era blanco, porque era blanco, pero el hecho de que la caja negra de los aviones se llame caja negra no necesariamente significa que sea negra. En realidad, es de color naranja. Le dicen caja negra por la función que cumple, de ser casi indestructible. Registra, protege y conserva cuidadosamente en su interior toda la información relacionada con el vuelo. Pero no es negra, sino de color naranja.

Eso es oratoria. Por eso se llama "el arte de hablar en público" porque aprendes a decir las cosas con arte, es decir, con técnica, siguiendo procedimientos, teniendo en cuenta la motivación, las relaciones humanas y la técnica de ventas, haciéndolo de una manera especial, bien pensada, masticada y digerida para el oyente.

Cualquiera puede decir que el cielo es azul, pero un orador capacitado tal vez prefiera decir que en realidad es negro, que lo que ocurre es que la luz del Sol afecta la manera como lo vemos durante el día. Y si quiere impresionar un poco, puede decirlo así: "Bueno, en realidad, lo que aparece a nuestros ojos es el transparente aire que rodea los 160 Km. más próximos a nuestro maravilloso planeta, que está envuelto en substancias tales como el oxígeno, nitrógeno, bióxido de carbono, monóxido de carbono, óxido nitroso, metano, amoníaco, helio, argón, neón, xenón, vapor acuoso, polen, polvo, bacterias, tizne, esporas, ceniza volcánica, partículas de sal de mar y polvo procedente del espacio exterior. Cuando las poderosas ondas electromagnéticas del astro rey, nuestro Sol, atraviesan como flechas esa protectora zona, las longitudes de onda más largas se esparcen como ondas de calor, pero las más cortas, las que contienen las moléculas de aire y otras partículas, se diseminan en todas direcciones como una luz azul rebotando vez tras vez a medida que alcanza la Tierra. En pocas palabras, es como una tela fina que resplandece brillantemente por el efecto de la luz procedente del Sol mezclada con el aire. Pero esto solo sucede durante el día, porque más arriba el color del cielo es violeta, y aún más arriba, totalmente negro. En realidad, el cielo siempre es negro, tal como se ve desde la Luna, pero durante el día, dentro de los primeros 19 Km. sobre el nivel del mar, nosotros lo vemos azul".

Después de decir a toda velocidad "oxígeno, nitrógeno, bióxido de carbono, monóxido de carbono, óxido nitroso, metano, amoníaco, helio, argón, neón, xenón, vapor acuoso, polen, polvo, bacterias, tizne, esporas, ceniza volcánica, partículas de sal de mar y polvo procedente del espacio exterior", nadie estará dispuesto a discutir contigo, creerán casi todo lo que les digas, porque sentirán placer de saber que están beneficiándose con tu explicación, dándose cuenta de que no eres un improvisado, sino alguien que sabe bien de lo que está hablando. Eso es la oratoria: Dedicar tiempo a reflexionar en la mejor manera de exponer un asunto, teniendo en cuenta las capacidades y limitaciones de los oyentes y manejando correctamente los principios y las técnicas de comunicación. Oratoria no es solo una cuestión de ponerse uno de pie y hacer ademanes. Principalmente es una cuestión de estrategia de la palabra.

Fuente: http://www.oratorianet.com

Estructura narrativa en el discurso oral de adultos mayores

El envejecimiento implica cambios cognitivos que se traducen en distintos problemas en la producción de discurso narrativo (Kemper, 1992; Craik, Andreson, Kerr & Li, 1995; Juncos, 1998). Juncos y Pereiro (1998) sostienen que el nivel educacional es un factor que incide positivamente en el manejo de la estructura de este tipo de discurso. Para evaluar lo anterior se analizan 167 narraciones orales de 24 sujetos con distinto nivel educacional (básico y universitario) y se clasifican según los elementos del modelo de la narración oral de Labov (1972). Los resultados se observan en relación con indicadores cognitivos de los sujetos y señalan una incidencia del nivel educacional en la estructura de las narraciones. Los problemas en la construcción del relato no se deberían a un déficit lingüístico, sino a interferencias cognitivas que impiden a los sujetos trasladar satisfactoriamente la representación mental al plano del texto.
Palabras Clave: envejecimiento cognitivo, discurso narrativo oral, modelo de Labor.

El envejecimiento de la población es un proceso de alcance mundial. Según datos de las Naciones Unidas, en el año 2025 habrá 1.200 millones de adultos mayores en el planeta, 70% de los cuales vivirá en países en vías de desarrollo1. Chile presenta un cuadro similar. Según las proyecciones del INE 2 , en 2025 habrá en nuestro país 82,2 personas mayores de 60 años por cada 100 menores de 15. Ello implica que el adulto mayor pasa a ocupar un lugar preponderante en nuestra sociedad, en términos de participación ciudadana y en el consumo de bienes y servicios.
Para efectos de esta investigación, entendemos por adulto mayor una persona sobre los 60 años de edad. Aunque también pueden utilizarse otros factores (como la jubilación, el estado de salud, las condiciones físicas, la auto percepción y las redes sociales), creemos que tratándose de nuestro país, la vara de los 60 años se presenta como expresión realista del inicio del envejecimiento, fundamentalmente porque buena parte de los mayores no contó en el transcurso de su vida con las ventajas y beneficios que le permitieran transitar hacia una vejez saludable y exitosa.
En el contexto descrito, cobra especial importancia saber cuáles son las capacidades lingüístico comunicativas de los adultos mayores. A la fecha nuestro conocimiento es incipiente y se limita a la recepción de resultados obtenidos por estudios realizados en países con una composición social muy diferente a la nuestra.
1. Características del discurso narrativo en la vejez
El relato oral es una de las formas más básicas de interacción comunicativa. Una de sus principales funciones consiste en el traspaso de experiencias y conocimientos, sobre todo tratándose de contextos de comunicación intergeneracional (Coupland & Coupland, 1995; Harwood, Giles & Ryan, 1995).
Es una creencia generalizada asociar a los adultos mayores a la idea de que son particularmente competentes en la producción de narraciones orales. Sin embargo, los estudios en psicolingüística y psicología del desarrollo tienden a asociar el normal envejecimiento de las personas con una disminución progresiva de sus capacidades cognitivas (Craik, Anderson, Kerr & Li, 1995), lo cual se traduciría a distintos planos lingüísticos (Juncos, 1998).
Diversos estudios (Glosser & Deser, 1992; Kemper 1992; Arbuckle & Gold, 1993; Juncos, 1998; Pereiro, 1999) dan cuenta de los principales problemas que presenta la producción de discurso narrativo de los adultos mayores. Estos problemas se manifiestan en una tendencia a la digresión, dificultades en el manejo de presuposiciones, errores en el mantenimiento de los referentes y una menor complejidad en la estructura sintáctica de los enunciados.
Por otra parte, algunos trabajos (Juncos, 1998; Pereiro, 1999) señalan, en general, un buen manejo de la estructura que organiza el discurso narrativo, situación que se acentúa en los sujetos con mejor nivel educacional. El nivel educacional se relaciona con las habilidades verbales y el conocimiento de distintos tipos de prosa (Rice & Meyer, 1986). En definitiva, el conocimiento que los sujetos tengan de los esquemas narrativos, en palabras de Juncos y Pereiro (1998:55), "depende de mecanismos metacognitivos que permiten establecer los elementos de una historia y sus relaciones".
2. Estructura del discurso narrativo: el modelo de Labov
Para describir la estructura de la narración utilizamos el modelo de Labov (1972). Este consta de los siguientes elementos:
- Resumen: Una o dos cláusulas al inicio de la secuencia que sintetizan el episodio. Debe coincidir con lo expresado en la ‘resolución’.
- Orientación: Es la introducción del tiempo, el espacio y los personajes de la historia. Describe un escenario, una situación de equilibrio que va a alterarse producto de un suceso inesperado.
- Complicación: Corresponde al hecho inesperado, al elemento que rompe la estabilidad presentada en el segmento anterior. Sin ‘complicación’ no hay narración.
- Evaluación: Es un juicio valorativo que el enunciador generalmente introduce después de la ‘complicación’. En este fragmento el hablante explicita una apreciación global del episodio, los personajes, sus acciones, reacciones, etc.
- Resolución: Es la solución del conflicto en que se ven envueltos los personajes tras la aparición del suceso inesperado. De ella deriva un nuevo estado de equilibrio. Los enunciados que componen la ‘complicación’ y la ‘resolución’ deben estar regidos por la secuencia temporal y causal propia de la narración.
- Coda: Se compone, generalmente, de uno o dos enunciados independientes del curso de los acontecimientos y que el narrador utiliza para señalar a sus interlocutores el término de la secuencia narrativa.
- Evaluación – coda: Juicio valorativo a nivel global, que a su vez cierra la narración y señala una posible transición hacia otras formas discursivas. Señala el valor o pertinencia del relato en cuanto al tópico del discurso (establece un puente con la secuencia siguiente), a la situación (en este caso, la entrevista) o a una evaluación que hace el sujeto de sus capacidades cognitivas aplicadas a la construcción del relato (enunciados del tipo ‘ yo me acuerdo.’).


Fuente:
Adam, J.M. (1992). Les Textes. Types et prototypes. París: Nathan.
Alvarez, G. (1996). Textos y discursos: Introducción a la lingüística del texto. Concepción: Editorial Universidad de Concepción.
revista.signos@ucv.cl

lunes, 25 de octubre de 2010

Métodos y Técnicas de Formación

Método de formación: Es un conjunto coherente de acciones destinadas a facilitar el logro de objetivos pedagógicos por medio de la puesta en práctica de un conjunto de técnicas y de procedimientos adecuados a los objetivos perseguidos.

Técnicas de formación: Es una acción razonada y metódica del formador destinada a provocar, en la persona a formar, uno o varios comportamientos de aprendizaje.

He aquí una lista de métodos de formación. Elige el que se adecue mejor para el logro del aprendizaje de tus estudiantes.

Ø Lección
Ø Estudios de casos
Ø Discursos
Ø Simulación (representación de papeles y sociodramas).
Ø Simposios
Ø Foros
Ø Trabajo en grupos
Ø Trabajo por proyectos
Ø Estudio dirigido (aprender a aprender)
Ø Discusión
Ø Exposición dialogada
Ø Demostración
Ø Ejercicios prácticos.

Cada método tiene características propias, entre las que se pueden citar: usos, número de participantes que admite, proceso de aplicación, ventajas y limitaciones.


Fuente: Manual modular de formación de instructores “Principios Didácticos y Métodos de Instrucción”, TEGA, 1987, Honduras, C.A. Ediciones Alforja.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Métodos y Técnicas Didácticas


Según el Diccionario de la Lengua Española, “método” es el modo de decir o hacer con orden una cosa. Se tiene un método cuando se sigue un cierto camino para lograr un objetivo propuesto de antemano. Obrar con método es obrar de una manera ordenada y calculada hacia un fin previsto siguiendo un orden y disposición determinados.

De acuerdo con esto podría definirse el método didáctico como la organización racional y práctica de los medios, técnicas y procedimientos de enseñanza para dirigir el aprendizaje de los alumnos hacia los resultados deseados.

En todo método deben distinguirse los siguientes aspectos:

1. Qué objetivos o resultados se pretenden conseguir.

2. Qué materia se va a utilizar.

3. De qué medios materiales vamos a disponer.

4. Qué técnicas y procedimientos son los mas adecuados para las circunstancias dadas.

5. Cuál es el orden más racional a seguir para alcanzar los objetivos con seguridad, economía y eficacia.

6. Cuánto tiempo emplearemos y, en consecuencia, qué ritmo debemos imprimir a nuestro trabajo.

Técnicas de enseñanza

La técnica de enseñanza es el recurso didáctico que sirve para concretar un momento de la unidad didáctica o parte del método en la realización del aprendizaje. Por eso las técnicas son como los instrumentos que se pueden usar a lo largo del recorrido propio de cada método. De ahí que para alcanzar sus objetivos, un método de enseñanza necesita echar mano de una serie de técnicas. Un método, por tanto, es mas amplio que la técnica.

Así tenemos que el método seguido por un profesor al desarrollar determinada unidad didáctica puede tener la siguiente estructura:

a) Uso de la técnica expositiva para dar una visión global de la unidad y explicar cada uno de los pasos.

b) Uso de la técnica del trabajo en equipo para trabajar las distintas partes de que consta dicha unidad.

c) Puesta en común de las conclusiones y resultados obtenidos por cada equipo.

d) Subrayar los aspectos fundamentales expuestos en el paso anterior.

e) Realizar una síntesis esquemática completa de la unidad didáctica, de acuerdo con los aspectos subrayados.

f) Memorizar y asimilar mediante sucesivos repasos la síntesis realizada.

g) Trabajo en equipo para seleccionar campos de aplicación a la vida real de lo estudiado.

h) Evaluación de la unidad.

Cada uno de estos pasos constituye una técnica que, a su vez, consta de determinadas actividades. Cada técnica supone un recurso didáctico-una estrategia- que sirve para concretar un momento de la unidad didáctica o parte del método en la originación del aprendizaje.

Fuente

José Bernardo Carrasco, Una didáctica para hoy: cómo enseñar mejor. Madrid Ediciones Rialp, S.A. 2004 ISBN: 84-321-3509-7